La Federación de Enseñanza de CC.OO. llamó a las 80.000 personas que en España trabajan en las escuelas infantiles (limpiadoras, técnicas de mantenimiento, educadoras y maestras) a varias jornadas de huelga durante este otoño.
Los motivos, más que entendibles. Por un lado, la patronal del sector ha bloqueado la negociación colectiva desde hace dos años. Por otro lado, unos sueldos paupérrimos, de esos que facilitan llevar una vida austera: una educadora infantil, con una titulación de FP de grado superior, trabajando 38 horas semanales gana 1032 € según convenio. Lo has leído bien: 1032 €. Por debajo del Salario Mínimo Profesional. Además, denuncian que en el caso de las maestras y educadoras deben dedicar toda su jornada a educar a los niños y niñas y no disponen de tiempo para planificar las clases o hacer tutorías con los padres y madres, por lo que eso lo tienen que hacer en su tiempo libre.
La educación infantil es un sector esencial porque atiende a niñas y niños en una etapa fundamental de su desarrollo como personas. A eso de dedica la educación infantil. A educar, no a servir de guardería, de mecanismo camuflado de conciliación.
Las malas condiciones laborales de este sector se explican fácilmente: es un sector cuyas plantillas están compuestas por un 95% de mujeres. Y como todos los sectores feminizados (limpieza, sector social…) tiene unas condiciones laborales francamente mejorables, por decirlo con amabilidad.
El Comité de Empresa de Cáritas Madrid se solidariza con las trabajadoras de las escuelas infantiles, y les desea éxito en su movilización.


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